Conejo Silvestre
El conejo fue introducido en Chile a mediados del siglo XIX, y en Tierra del Fuego en 1936. Su alto poder reproductor (hasta 30 crías por hembra al año) permitió que entre 1936 y 1953 la población de conejos creciera de cuatro individuos hasta casi 30 millones, causando daños importantes en la ganadería ovina y pérdidas cuantiosas en plantaciones forestales y áreas de reforestación en el centro y sur del país, al destruir las plantas y brotes tiernos.
La plaga de conejos en Tierra del Fuego se controló introduciendo el virus de la mixomatosis, una enfermedad específica de este animal. Esta experiencia se convirtió en un ejemplo para el control de esta especie, siendo utilizada también en Australia y otros países con el mismo problema.



